A las 13.30 ya habíamos llegado a Quito. La estación de guaguas era bastante confusa, así que tardamos un poco en salir.
Esta vez estábamos contentos de llegar porque no teníanos que buscar acomodación. Gracias a mi autoexplotación en Starwood, pude reservar 3 noches complementarias en el Sheraton de Quito, lo cual al final se convirtió en 4.
Al salir de la estación, fuimos a por el "trole", que son unas guaguas eléctricas que van por las grandes avenidas de la ciudad y sólo cuestan 25 centavos. Después de 14 paradas llegamos a la parada donde nos tocaba bajar, que se llama Estadio, por estar el estadio olímpico a unos 4 bloques de ella.
Camonamos y atravesamos el Parque Carolina. Un parque gigante. Después de unos 15 minutos, llegamos a la entrada y los chicos del hotel nos ayudaron con las maletas. En el mostrador, se encontraba una chica, no recuerdo su nombre, pero al igual que los chicos era muy simpática. Yo le pedí una habitación bonita y en un piso alto, con la misma excusq de siempre: Es un regalo para mi novia. Después de rellenar unos papeles, me dijo que no tenía aue pagar nada, avisó al "botones" y les dijo que nos llevara a la suite B11.
El chico, muy agradable, nos llevó hasta el piso 11, de máxima seguridad, ya que había que pasar la tarjeta por una puerta para poder llegar al ascensor, donde habia aue volver a pasar la mísma, para poder subir hasta el piso 11.
Al abrir la puerta nos quedamos muy asombrados. A la derecha, había una cocina, con horno, nicrohondas, lavavajillas, cafetera, licuadora, lavadora y secadora. A la izquierda, un baño con una ducha. Junto a la cocina, un salón con una ventana enorme, de donde se veía toda la ciudad, con un sofá, escritorio, y una tele gigante. A la izquierda de ésto, atravesando la puerta, se encontraba nuestra habitación, con una cama enorme, y otra ventana gigante, desde donde se veía el aeropuerto y los aviones pasaban bajitos cerca del hotel, y ya por último, un pasillo con un con unos armarios, y otro baño con una bañera, y bueno, lo que ponen siempre en los baños.
Estábamos muy cansados por el camino desde Estación al Sheraton, pero se nos quitó todo cuando vimos la habitacón. Fue la mejor habitación en la que hemos estado, y encima teníamos 45 minutos de internet gratis, y el gimnasio, la sauna, el jacuzzi y baño turco incluído.
El hotel se encuentra en la parte moderna de la ciudad, la cual está llena de edificios gigantes, centros comerciales, cines, restaurantes de comidas rápidas, parques, etc. Así aue ésta fue la primera parte que conocimos.
Fue bastante impactante, porque ni en Chile, ni en Bolivia, obviamente, y ni siquiera en Perú, habíamos visto tantos centros comerciales, concesionarios de coches, y todo lo que nombré antes.
Todas las mañanas nos levantábamos, e íbamos a comprar algo de desayunar al Quicentro, un centro comercial en frente del hotel. Luego volvíamos a la habitación, o en éste caso, a la suite, y desayunábamos después de tanto tiempo lo que nosotros de verdad queríamos y echábamos ya tanto de menos, que simplemente era un buen café con leche, con croasanes, y más cosillas.
En ésta parte de la ciudad, se encuentra el famoso teleférico, que sube desde los 2.800 metros, la altura a la que se encuentra Quito, hasta los 4.100, donde termina y vuelve a bajar. La vista de arriba era bastante bonita. Hacia mucho frio, pero se veía toda la ciudad, los aviones aterrizando, los coches a lo lejos... etc.
La parte histórica era bonita con sus plazas, catedrales e iglesias, pero me sentía un poco más inseguro y observado por los de aquí. Estuvimos algunas horas, haciendo fotos y probando algunas comidas de por allí, y tambien los jugos. Luego regresábamos a la habitación y nos quedábamos tranquilamente, Ludi viendo la tele, y yo viendo los aviones aterrizar casi frente a mi.
Al dia siguiente, después del segundo dia, osea, el tercer dia, fuimos nuevamente a conocer más la parte nueva, y ya de paso, y desesperados por tantos viajes en guagua sin música, nos compramos un par de mp3 bien baratos, y ya nos quedamos tranaquilos.
Paseamos y paseamos por las diferentes zonas de la ciudad. Comimos en diferentes lugares, donde probamos diferentes comidas, y recorrimos las diferentes tiendas de la zona histórica para ver cosas.
Regresábamos al hostal sobre las 6 de la tarde, antes de que oscureciera, y pasábamos la tarde viendo la tele, cocinando, y pensando qué hacer al dia siguiente.
Esta vez nos fuimos encantados de la ciudad, ya que todo estuvo muy bien, y casi lo mejor que nos pasó fue la habitación que nos dieron.
A las 14.00 del 31 dejamos la habitación, con cierta pena y sin muchas ganas, y nos dirijimos hacia Otavalo, historia que se encuentra encima de todo ésto.
Fotos de la zona histórica de Quito, y, por supuesto, el video de nuestra suite.
Un abrazo.
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