jeudi 11 septembre 2008

Ushuaia y El Calafate, Argentina 29 Agosto-08 Septiembre 2008






Estuvimos la noche del 28 en la guagua de Córdoba a Buenos Aires. Subimos a la capital porque era más fácil coger una avión y bajar hasta el fin del mundo, que ir en guagua. En guagua, o colectivo, u omnibús como le dicen aquí, eran unas 36 horas, y la diferencia en pesos era bastante pequeña, así que preferimos pagar el pasaje de avión y llegar en 3,5 horas.

Despegamos desde el Aeroparque en el vuelo 4444 de LADE, en un Airbus 321. Cuando ya estábamos arriba en vez de poner una película nos pusieron un partido de fútbol, así que estuvimos mirando por la ventana casi todo el rato, y hablando con el chico de al lado que era de Ushuaia. Cuando íbamos llegando a la ciudad, el avión iba bajando poco a poco, y se veía cientos de montañas cubiertas de nieve, y casi todo tambien cubierto de nubes. Nosotros estábamos al lado del ala, en la parte derecha, y la gente por atrás no paraba con las risas y lo contentos que estaban de llegar allí. Cuando el avión se metió entre las nubes, las turbulencias fueron tan fuertes que la gente se asustó, gritó, y se callaron. Fueron las turbulencias más fuertes que he vivido. El avión se fue hacia los lados como cuando coges un globo, lo agarras por el nudo, tiras y lo sueltas. Después de eso no se oyó a nadie más reir.

Cuando aterrizamos y cogimos las maletas, había una chica en información turística y preguntamos por los precios de los hostales, luego cogimos un taxi que nos cobró 25 pesos y nos dejó cerca del centro. La sorpresa es que todos los precios que nos dio la chica estaban mal, y si ya nos había parecido caro, eran aún más caros de lo que nos mostró.

Terminamos quedándonos en la casa de una pareja de ancianos que alquilaban la habitaciones por 90 pesos la noche, con desayuno, y pudiendo cocinar en la cocina. La mujer era bastante rara porque no hablaba ni decia nada, y cuando el marido le preguntaba como había terminado la película que estaban viendo, ella sólo le contestaba con la mano bastante bruta como pensando: ¡¡¿Y a quién le importa?!! Pero en cambio él era muy buena persona, le preparaba la comida todo el rato, charlaba con nosotros y nos contaba cosas de su vida.

En el pueblo hacía bastante frio. Estábamos siempre entre 2 y -5ºC, y hacía aire frío. Había poca nieve por las calles, pero se veía la cordillera toda nevada y el cielo azul por algunas partes. En una de las calles se encontraba una panadería muy conocida allí porque hacían de todo. Pan, dulces, lasañas, tartas, croasanes, más tipos de comida, y estaba todo buenísimo.

El dia después de la llegada, fuimos a visitar el Parque Nacional Tierra del Fuego. Llegamos hasta el final del parque, donde se supone que es el fin del mundo. Paramos en un mirador a tomar fotografías, caminamos por la nieve, porque estaba lleno de nieve, vimos los diferentes lagos, y estuvimos allí como 5 horas. Para ir tuvimos que coger el transporte que cuesta 50 pesos por persona, ida y vuelta.

En Ushuaia tambien hicimos un crucero en un catamarán, donde habia hueco para 150 personas, pero éramos 60. Fuimos a ver la famosa Isla de Pájaros que se encuentra en el Canal de Beagle, Isla de Los Lobos y la del Faro Les Eclaireur. La que más nos gustó fue la de los lobos marinos. Habia como 200, muchos bañándose y otros descansando, con algunos otros peleando por mantener a la hembra al lado. El tour duró 2,5 horas y nos dieron café y dulces todos los que queríamos. Teníamos una guía que nos explicaba lo que estábamos viendo y cosas del pueblo de Ushuaia.

Nosotros nos quedamos a unos 4 bloques de distancia del centro de la ciudad. Pero a parte de las dos excursiones que hicimos no hay mucho más que hacer allí, pero sí que merece la pena ir y pasarse allí mínimo 3 noches como hicimos nosotros.

Después de nuestra visita a éste lindo pueblo, no queríamos pagar por la guagua para poder desplazarnos del sur al norte de Argentina, porque hasta a los mismos argentinos y argentinas les parece carísimo el billete de los omnibús, así que salimos del límite de la ciudad, y después del control de policia hicimos dedo. Haciendo dedo llegamos hasta Río Gallego ese mismo dia. Fuimos primero con un señor que iba en una furgoneta a recoger a una gente en el parque donde los habia dejado para que esquiaran. El señor fue super amable, nos dejó allí en medio de las montañas y la nieve, y nos dejó comida sin mas. Otra vez hicimos dedo, y nos recogió una señora super buena, que viajaba con su madre, o su vieja como la llamaba ella, y que desde hace 2 años va a llevarle comida gratis a un señor, una vez al mes porque él es pobre y ni si quiera tiene luz o agua en la casa. Así que tambien nos dejó entre las montañas y al nieve, y después de ésto un padre junto a su hijo nos llevó hasta Rio Grande, fuimos como 2 horas con ellos y paramos para comer algo. Poco a poco fuimos llegando.

En Río Grande nos quedamos en un hostal donde justamente se quedan los conductores de colectivos que viajan hacia el norte. La chica del hostal no era muy educada, pero me dijo donde estaba la habitación de los chóferes. Así que, como el boleto costaba 150 persos p.p. y por trayecto hasta Río Gallegos, que era dónde teníamos que ir, hablé con los conductores si en vez de comprar el boleto en la terminal yo les pagaba 30 pesos a cada uno, porque eran dos, y nos dejaban después del ferry, y ya veríamos que hacíamos. Se miraron, me miraron, sonrieron como diciendo, ¡Qué bueno!, y aceptaron encantados. Al dia siguiente salimos con ellos. Ese dia conseguimos otros 4 visados para nuestro pasaporte, ya que para llegar allí hay que cruzar el borde de Argentina, entrar a Chile, salir de Chile, y volver a entrar en Argentina. Si miran un mapa verán porqué. Entonces, después de cruzar el pequeño charco, otra vez nos dejaron tirados en el medio de la nada, pero cumpliendo con su palabra. Les pagamos y les dimos las gracias. Cogimos las maletas y caminamos unos 200 m. Esta vez estábamos en medio del desierto, sin nada alrededor. Una media hora después nos paró un señor que iba con su camioneta a casa, y nos llevó hasta Rio Gallegos. Por el camino hablábamos de los salarios de Argentina. Una gente gana demasiao, y otra demasiado POCO. Igual que en España supongo. Con él pasamos la frontera Chile-Argentina. Tambien le dimos las gracias y nos depedimos de él en la terminal de guaguas de Río Gallegos.

Una vez allí, después de haber conocido a toda ésta amable gente, esperamos por la guagua hasta por la noche para desplazarnos hasta el Calafate, en donde se encuentra el famoso Glaciar de Perito Moreno. Allí encontramos un hostal barato, que por cierto la dueña es de A Coruña, está casada con un chileno, pero viven ahí. Era muy buena persona. El hostal estaba bastante bien y sólo costaba 70 pesos la noche con baño compartido. La dueña nos advirtió que compráramos comida y la lleváramos a la excursión en el glaciar, ya que allí habia un restaurante pero era super caro. Fuimos a un supermercado llamado La Anónima, que éste año celebra sus 100 años de apertura, así que compramos bocadillos de salami, de jamón y queso, algo de beber, y algunas cosas más, y resultaba que cada 100 compras, ésta última era gratis al que le tocara, y nos tocó a nosotros, así que nos ahorramos 33 pesos, unos 7 €.

Al dia siguiente salimos a las 9 hacia el Perito Moreno. Era un poco rollo porque llegábamos allí a las 10.30, ya que está a 80Km de distancia, y luego habia una caminata de una media hora, y en total con estar dos horas se podía ver, pero el colectivo sólo regresaba a las 15.00. Lo vimos desde lejos pero cuando llegamos fue mucho más impresionante. Es gigantesco y vimos trozos de hielo desprenderse y chocar contra el agua. Hacia muchísimo ruido, y tambien se oía desprendimientos por dentro. Hacia bastante frio, y hasta se puede ver tonos azules de lo frío que está el hielo. Llegamos hasta abajo y nos quedamos unos minutos, pero habia que caminar porque si no te puedes helar. Nos encantó verlo. El pasaje de omnibús costó 40 pesos p.p. ida y vuelta. Para los residentes en El Calafate la entrada son 12 pesos, el resto de Argentina son 15, y los extranjeros son 40 pesos p.p.

Ya por último, el siguiente dia lo pasamos paseando, y a la tarde fuimos a buscar las maletas al hostal. Tuvimos que esperar a las 4 am por la guagua. Cuando fui a comprar el billete, me habian dicho por la mañana que eran 40 pesos, pero por la noche, la chica que me lo intentó vender me quería cobrar 45, que aunque no sea mucha la diferencia ya estamos ciertamente cansados de oir que para los exranjeros es más caro, y con 5 pesos se pueden hacer varias cosas. Así que me fui al de al lado y el señor tan amable me lo vendió a 30. Por eso una de las personas que nos recogió cuando hacíamos dedo me preguntó: ¿De dónde le dices que eres a la gente cuando vas a comprar los tours? Español. ¿Y no te sientes discriminado? Si un poco, ¿porqué lo pregunta? Pues porque el argentino puede ser o muy tonto o muy espabilado. Ya, gracias.

Y al final los colectivos de 30 y 40 pesos eran iguales pero de distintas compañías. A las 4 am regresamos a Río Grande. La estación de allí ya era como nuestra segunda casa. Hasta creo que algunos se pensaban que éramos pobres y andábamos por allí pidiendo "plata".
Les dejo unas fotos de Tierra del Fuego y un video del Perito Moreno.

Un abrazo.

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