jeudi 25 septembre 2008

Reserva Natural Esteros de Iberá, Carlos Pelligrini, 21-25 Septiembre 2008






Hoy estamos en Corrientes, donde vinimos a pasar el dia para esta noche coger el omnibus para Iguazú.

Y de la reserva natural... Esto sí que fue una reserva, y no cualquier otra que haya contado...

El camino nos recordó un poco a los de Bolivia. Era de tierra y lleno de agujeros. Pero los habitantes de Carlos Pelligrini no quieren asfaltarlo, porque si no todos los camiones que vienen de Brasil y otros países empezarán a pasar por las calles y destrozarán la naturaleza que rodea a éste bonito pueblo.

Tuvimos que cambiar 3 veces de hostal. El primero costaba 100 pesos la noche, aunque servían un desayuno buenísimo, se nos hacia muy caro. En el segundo estaban todavía construyendo las habitaciones de al lado, pero no nos lo dijeron y nos levantamos con martillos y otras cosas. Y el tercero estaba bien, pero fue la última noche y cogimos el bus a las 4am.

Cuando caminábamos por las calles del pueblo, podíamos ver muchos caballos sueltos, perros, burros, vacas, cerdos, y muchos animales que contaré luego.

El primer dia pagamos 70 p.p.p. y fuimos en lancha junto con un guía, el cual nos llevó a ver carpinchos, que es un mamífero de la familia de las ratas, se parece mucho, sólo que mide como 1.3 metros, y pesa unos 70Kg. Es más lindo que una rata. Junto a los carpinchos habian ciervos acuáticos, que eran de color "amarillos", super bonitos, además tambien habia 125 especies de pájaros, otras aves super bonitas, y dentro de la laguna habia 25 especies de pesacado, y miles de caimanes, que se ven en cualquier sitio de la zona. Fuimos a caminar a una de las islas flotantes, y allí habia un caiman y un carpincho. Si quisiera podria haberme acercado y estar a un metro de ellos, pero como dicen los guías, no conviene molestarlos para que no se vayan y otros turístas pudan seguir viéndolos. De todas formas tengo como 370 fotos de éstos 3 dias. Nadie se puede bañar ahí, no por los caimanes, ya que son bastante pacíficos, sino porque está prohibido y está lleno de un pez parecido la piraña, pero mucho peor.

Por la noche hicimos otro tour por las afueras del pueblo, y vimos otra vez ciervos, carpinchos, zorros, una especie de conejo, que no recuerdo el nombre, pero no pertenece a la especie de los conejos, sino tambien a la de las ratas, lo que pasa es que parecia como un conejo, y algún que otro pájaro durmiendo.

El último dia fuimos a caminar e hicimos la "ruta de los monos". Dura 40 minutos, pero nos lo tomamos con más calma. Vimos como 10 monitos, negros los machos y beigs las hembras. Hubo un momento en el que uno se me acercó tanto, y me miró a los ojos, y era como si yo lo observara a él y él a mi. Estuvimos así por lo menos 5 minutos. Hicimos algunos videos, fotos, y despúes fuimos a comer.

A comer fuimos siempre al mismo restaurante. La comida era buenísima, y me gustó tanto que los 3 dias comí milanesa napolitana. Con jamón, quesó y puré de papas. Creo que sólo he comido eso, ternera y chorizo desde que llegué a éste país. Siempre está riquísimo.

Me gustó mucho la idea de la gente del pueblo, ya que lo hablé con algunos. Y es que quieren conservarlo así. No quieren que crezca más, sino que sea siempre un pueblito de 700 personas. Hay 400 camas para los turístas, y lo han limitado a 500. Es decir, que cuando haya esa cantidad nadie más podrá construir. Los precios de los hostales son bastante razonables, al igual que los de los restaurantes, porque no quieren que el extranjero se sienta explotado cuando llega, y la verdad es que no me sentí así, no fue como en Ushuaia. La comida que comí, costaba en Buenos Aires unos 36 pesos, y allí sólo costaba 21. Igual de gigante e igual de bueno. Los hostales podias encontrarlos de todos los precios. Desde los 50 a los 100 por noche. La gente del pueblo no quiere que se metan ningún tipo de inversores, y que luego pongan catamaranes para los extranjeros o algún Sheraton o Marriot, y chapuzas de esas. No son como en otros sitios, si no que se conforman bien con lo que cobran al final de mes, no necesitan 10.000 pesos mensuales ni nada grande.

Cuando caminas por el pueblo te encuentras con mucha vegetación y animales. Y todo el mundo lo respeta. Cuando van en coche y ven un carpincho, aflojan y pasan tranquila y cuidadosamente al lado, o lo dejan pasar primero, al igual que cuando ven zorros o cualquier otro animal. Y ni siquiera los alumbran directamente a los ojos con las linternas para no dañarles la vista.

Una cosa que me hizo gracia fue cuando volvíamos del tour en lancha, y pasamos el control de los guardaparques, que tienen sus oficinas con un jardin gigante, por el cual pasean carpinchos y caimanes, y conviven todos tranquilamente.

En resumen, me encantó el lugar, no sólo por lo que vi, sino tambien porque por una vez parece haber gente razonable y que saben respetar la naturaleza. Además son muy tranquilos y relajados. Como nos dijo el guía, nadie tiene canas porque no hay estrés en la zona :-D Dicen que pueden ver que lo hay mucho allí cuando viene gente de Buenos Aires, ya que vienen todos acelerados y quieren hacerlo todo rápido, y ellos tienen que decirles, "tranquil@, hay tiempo". Y nadie carga más a los extranjeros, sino lo mismo que a los residentes.

Les dejo la foto de un caimán, un ciervo acuático, un carpinche, un mono un poco desconfiado, y tambien un video de cuando hicimos el tour en la lancha que se ve.
Besos y abrazos.

2 commentaires:

Unknown a dit…

¡ños! qué pasada! oye, ¿cómo es que el caimán no se acercóa al "ratón gigante"? ¿no tienen hambre? ¿caimanes anoréxicos? :o)

¡yo quiero conocer ese pueblo! ¡y a gente así! ¡qué buen rollo!

muchos besitos niños ¡hasta pronto!
elena

Anonyme a dit…

Hola hermana!

Los caimanes y los carpinchos sólo se pelean cuando uno es más grande que el otro. Cuando son mayores conviven juntos. Además, los carpinchos son vegetarianos.

Hasta prontito!
Muaks.
Gonzalo.