jeudi 28 août 2008

Guayaquil, Tumbes, Máncora, Lima, Tacna, Arica, Santiago, Mendoza 13-22 Agosto 2008.

Como ya sabrán, Guayaquil está en Ecuador. Tumbes, Máncora, Tacna y Lima en Perú. Arica y Santiago en Chile, y Mendoza en Argentina. Esta fue la ruta que tuvimos que hacer para poder cruzar a Argentina. Lo íbamos a hacer por Salta, pero no habían billetes de guagua para aquel dia. De Guayaquil fuimos a Tumbes, donde pasamos la noche del 13 en la guagua. De Tumbes, volvimos a Máncora y nos quedamos 2 noches en un hostal diferente al de la primera vez que fuimos. De Máncora, a las 19.30 del 16 de Agosto cogimos otra para Lima, y llegamos a las 10am. Del 17 al 19 nos quedamos en el mismo hotel en Lima, y el 19 por la noche cogimos otra guagua para Tacna, donde salimos a las 13.30 y llegamos a la mañana siguiente. El dia 20, cuando llegamos a Tacna, cogimos un taxi para Arica, que está en la frontera de Perú y Chile, pero es un pueblo de Perú. Y desde Arica, cogimos una guagua por la noche para Santiago. Salimos el 20 por la noche y llegamos el 21 por la mañana. Finalmente, de Santiago cogimos la última para Mendoza el mismo dia y llegamos el 22 por la tarde.

En Máncora nos quedamos un par de dias para ir a la playa, porque nos gustó mucho la primera vez que fuimos. En Lima nos quedamos sin razón, sólo para poder descansar y preparar el viaje a Argentina. Fuimos a comer al mismo sitio de la otra vez, ya que nos había gustado mucho, y pasamos casi todo el dia en el hotel y el gimnasio que se encuentra ahí.

El pueblo de Arica es bastante bonito. Pero no queríamos quedarnos porque ya se nos está acabando el viaje y cada vez pasa más rápido el tiempo. En Arica, fuimos a comer a un restaurante. Dejamos las maletas grandes en la estación, y después de comprar el billete para Santiago fuimos a comer y a dar una vuelta mientras esperábamos a que se hiciera la hora de salir. Cuando comimos, regresamos a la estación, y fue entonces cuando Ludi se dio cuenta de que se había olvidado la maleta pequeña, junto con la cámara, la cartilla de las vacunas, tarjetas de crédito, algo de dinero, su diario, y algunas cosas más, en el restaurante. Por supuesto, volvimos y ya no estaba. Preguntamos a las chicas del restaurante y nos dijeron que dos señoras mayores se sentaron ahí después de nosotros, pero no vieron nada. Así que fuimos a la policía a poner la denuncia, pero tuvimos que volver a la estación a cancelar el billete porque si no nos daba tiempo de poner la denuncia. Al jefe de la compañía no le pareció importar nuestra situación, aún diciéndole que no teníamos dinero para pagar un hostal esa noche, no quería de volver el billete. La verdad es que fue bastante mala persona y sólo pensó el los 100 dólares que iba a perder, no en todo el otro que igual va a ganar. Sus respuestas eran: No puedo ayudarte, no puedo devolverte el dinero, no se puede, es una norma de la compañía… blablabla Para vender, la compañía de buses Pullman pareció muy buena, pero después se portaron bastante mal cuando eso pasó. De repente, después de discutir con ese “jefe”, si se le puede llamar así, como una media hora, una señora mayor apareció por detrás y me preguntó mi nombre. Entonces me enseñó las cartillas de las vacunas y nos dijo que tenía nuestra maleta en el coche. Nos alegramos tanto que le di un beso y un abrazo, a parte de las gracias. Por lo visto ella se dio cuenta de que nos la habíamos olvidado, y gracias a que su hijo es taxista, contactó por radio para que nos buscaran y supieron que estábamos en la estación tambien porque vieron los billetes de Santiago a Mendoza. Así que al final encontramos la maleta y estaba la cámara, el diario, y todo lo que había antes de que la dejáramos allí. Todo eso pasó como en 2 horas y media… estábamos desesperados porque ya no teníamos ni si quiera la segunda cámara de fotos. Al final lo único que perdimos fue la tarjeta de crédito de Ludi porque la canceló, pero yo tengo otra así que por eso no hay problema. En fin, que si viajan, no lo hagan con Pullman, porque la guagua tampoco era tan buena, y los empleados de dentro no muy amables.

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