En ésta ciudad lo pasamos muy bien, como en todo el viaje :-D
Nada más llegar encontramos un hostal junto al terminal de guaguas. Costaba sólo 8 dólares los dos, con baño privado y televisión por cable. Lo recomiendo a cualquiera que quiera ir un dia porque los dueños eran muy simpáticos, atentos, amables, y siempre estaban pendientes de si necesitábamos algo. Se llama "Hostal Ricky's".
La ciudad era chiquitita, y estaba llena de restaurantes, bares, tiendas, y agencias para hacer tours.
En ésta ciudad se encuentra el volcán Tungurahua, el cual está aún activo y erupcionó por última vez en el 2006. En ésta ciudad tienen terremotos muy amenudos. Algunos pequeños, y otros bastante fuertes. Toda la ciudad hace un simulacro de evacuación cada 3 meses para estar seguro de que todo saldrá lo mejor posible en caso de peligro.
Una de las noches contratamos un pequeño tour con el hotel para ir a ver el volcán, pero estaba muy nublado y desafortunadamente no pudimos ver ni eso ni la ciduad desde el mirador a donde nos llevaron. De todas formas lo pasamos bien, porque luego nos llevaron a una discoteca y nos regalaron una bebida, y tambien conocimos a un chico muy simpático llamado Juan, que es de Quito pero estaba estudiando en Japón, y nos ha invitado a quedarnos en su casa cuando vayamos para allá.
Otros de los dias estuvimos caminando, comiendo cosas de las difeentes panaderías, probando comidas nuevas, conociendo más ésta pequeña y bonita ciudad en medio de las montañas, donde por cierto llueve mucho, y planeando qué más hacer allí.
Tambien fuimos a ver las tres famosas cascadas que se encuentran a unos pocos kms de la ciudad. Para ésto alquiilamos un par de bicicletas y fuimos en busca de ellas. La que más me impresionó fue la que se llama Pailón del Diablo. A la cual podías acercarte bajando unas escaleras y quedarte justo al lado. Lo hice, me calleron 3 gotas de agua y me empapó todo. Ludo fue por una especie de cueva, que era muy chiquitita y había que ir sentado y doblándote por todos lados. Me encantó ésta porque te lleva justo a la parte de atrás de la cascada, donde comienza el salto, y hasta puedes sentir la vibración que produce cuando el agua choca contra el suelo unos 20 metros más abajo. Saqué un poco la cabeza para ver a Ludi, que me estaba esperando abajo con la maleta, y mientras la busbaca, yo calculo que unos 10.000 Lts de agua calleron sobre mi cabeza y cuello. Me dio un susto que casi salí para abajo corriendo, pero me quedé allí riéndome solo durante un rato.
El penúltimo dia alquilamos un "buggi", un pequeño coche para el cual no hace falta licencia ni nada, y fuimos por las afueras de la ciudad para ver más. Intentamos subir al volcán, pero cuando casi llegábamos nos equivocamos de desvío y al final no nos dio tiempo de verlo muy de cerca. Pero de todas formas, se despejo un rato antes y vimos la nube de humo que ocasionaba. Luego vimos en las noticias que tuvo 5 Km de alto, y hubieron 3 pequeñas explosiones, pero nada peligroso. Me impresionó mucho porque nunca había visto ésto de tan cerca y era gigantesco.
Con eso de evitar las emisiones de CO2 a la atmósfera, me dio por apagar el motor durante la bajada del volcán y encenderlo sólo cuando se quedaba sin velocidad. Al regresar a la ciudad, como 2 Km antes, el coche se rompió. Según me dijo el de la agencia, se había partido la correa del motor, pero no tuve que pagar nada porque habíamos acordado que si algo fallaba no tendría que hacerlo. Me pasó lo mismo con la moto en Bali. Nos recogieron en taxi y nos llevaron al centro.
Después de tantos dias aquí ya no sabíamos que hacer. Fuimos a la estación de guaguas y compramos nuestro billete, o boleto como lo llaman aquí, para salir el 18 hacia Tsuraku, vía Puyo.
Pongo fotos del centro de la ciudad, del volcán Tungurahua, nosotros en el "karting", y un rio que encontramos por el camino.
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