Dalat ha sido otra de las ciudades que más me ha gustado. Nos quedamos en un hostal llamado Thao Tan, y fueron muy buenos con nosotros. El sitio es barato y muy limpio.
Muchas veces por la calle la gente nos miraba con caras raras, como si nunca hubieran visto turístas. Siempre nos saludaban y se reían, probablemente de cómo vamos vestidos y porque somos de un sitio completamente diferente. Otras veces se quedaban simplemente con la boca abierta y mirándote, entonces nosotros les saludamos y ellos se rien a carcajadas. La verdad es que con éste tipo de cosas nos reímos bastante cuando salimos.
En general, en China, Tailandia, Camboya y Vietnam, cuando vamos a comprar algo siempre intentamos "regatear" con el vendedor. No es tan fácil en Tailandia, pero en el resto de los países por los que hemos pasado nos ha parecido bastante sencillo. Normalmente los vendedores ponen el precio como cinco o seis veces más de lo que debe ser, así que nosotros preguntamos siempre por una tercera parte de lo que ellos nos dicen. Algunos dudan, otros se enfadan, otros dicen que no, y lo que hemos aprendido es que hablando entre nosotros en español, y haciendo como que nos vamos a otro sitio, el 99 por ciento de las veces lo conseguimos por el precio que queremos. Si no a la primera a la segunda. Lo que pasa en éstos sitios es que los empleados piensan que el turista es rico, te ven de otra forma ya que ellos tienen una vida diferente. Es normal.
Fotos del mercado de la ciudad.
Un abrazo.
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